Se habla de una rivalidad de años, de épocas en que los combates de Saúl “Canelo” Alvarez los transmitía una de las principales cadenas televisoras de México y los de Julio César Chávez Jr. iban por la otra, principal oponente en la conquista del mercado de medios. También de que como ambos ganaron su primera corona mundial en 2011 y en pesos cercanos había una disputa. Pero lo cierto es que al choque entre ambos hasta octubre del año pasado no estaba en el radar de prácticamente nadie.

No obstante, si hay algo que tiene de atrapante el boxeo, un deporte donde no hay una liga que semana a semana nos brinde novedades de la competencia y nuestros protagonistas favoritos, es entender cómo se gestan las peleas. Y en este caso las circunstancias de ambos peleadores mexicanos alumbraron una coyuntura que instala el choque como un duelo atractivo desde lo deportivo y, principalmente para quienes lo cuadraron, financiero.

Es que hasta octubre del año pasado nadie creía que las más de 16 libras y tres categorías de diferencia podían hacer viable la contienda. Pero finalmente sí, hay pelea. Y es el cruce que ambos necesitaban.

“Canelo” al conseguir este combate se asegura disipar, aunque sea momentáneamente, la sombra de Gennady Golovkin que lo persigue hace por lo menos dos años. En el medio renunció al campeonato mediano para que el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que había estipulado un plazo para que la pelea se concrete, no le delimite el marco de negociación con “GGG”. El tapatío, aunque para hablar con más propiedad deberíamos decir Golden Boy Promotions, su empresa promotora, tiene muy en claro que hoy por hoy es el que más dólares hace llover en el mundo del boxeo. Y hace pesar esa condición.

“Canelo” es el nombre de los negocios. Así quedó definido por el retiro de Floyd Mayweather Jr. y con un Manny Pacquiao que recientemente volvió al boxeo (tras un retiro que duró un suspiro) para explorar mercados no habituales como Australia (tiene pautada una pelea para el 23 de abril con el ignoto Jeff Horn) y enhebrar sus labores boxísticas con la de senador en Filipinas.

Es Alvarez el que más ventas de PPV sumó en el período subsiguiente al récord histórico de Mayweather-Pacquiao: el mexicano sumó 1.800.000 en sus últimas tres peleas, con un promedio de 600 mil por combate. Un número muy alto para momentos en que el negocio del PPV está cuestionado desde que Premier Boxing Champions (PBC) comenzó a trabajar con el modelo de TV abierta en 2015. También es Alvarez el que metió más de 40 mil espectadores en el AT&T en Texas en su última contienda ante Liam Smith demostrando su condición de peleador taquillero.

Pero es también “Canelo” el que perdió un juicio el año pasado con el promotor Tuto Zabala, que con su empresa All Star Boxing había promocionado las primeras peleas del mexicano en Estados Unidos, por 8.500.000 dólares. Es también “Canelo” el que necesita dilatar una pelea con Golovkin, o mejor dicho una potencial derrota que disminuya casi terminantemente su crédito, y en el medio poder seguir facturando en las cantidades millonarias que una figura como él puede generar.

Y en ese sentido la salida financiera es perfecta. El choque con Chávez Jr. le significa una garantía de seis millones de dólares más un porcentaje del PPV que, en caso de superar el millón de suscriptores, podría significarle una ganancia de 18 millones de dólares en una pelea que lo tiene como amplio candidato a ganar. O por lo menos así lo piensan las casas de apuestas que ya lo colocaron como favorito por un margen de 7-1.

Boleto dorado para Chávez Jr.

Cuando el 10 de diciembre último “El Hijo de la Leyenda” cumplió en dar la categoría supermediano, en una pelea que había prácticamente autogestionado desde la promoción en la Arena Monterrey de México, fue tan sorprendente cómo intrigante. Y es que lastimosamente indisciplina y Julio César Chávez Jr se convirtieron en dos variables de una ecuación. Falta de cumplimiento en pesajes y hasta una sanción por dopaje forman parte de los últimos tiempos.

Pero ahora que la pelea con “Canelo” fue concretada se ve que aquellas 168 libras cumplimentadas ante Dominik Britsch fueron la antesala a sentarse de forma seria a una mesa de negociación con la promesa de dar las 164.5 libras acordadas para su contienda con Alvarez. Por las dudas, Golden Boy Promotions impuso una sanción que castiga con una multa de 1 millón de dólares cada libra extra que lleve a la báscula.

Si quedan dudas sobre el esfuerzo que tuvo que hacer en última contienda el “Junior”, nada más revisen este video en el que se lo ve rehidratándose en plena entrevista tras superar el pesaje. El perfil espectral de Chávez es por momentos aterrador.

Por eso estamos hablando de un ticket dorado el recibido por Chávez Jr, un peleador que en 54 contiendas como profesional no derrotó ni por asomo a un potencial candidato al Salón de la Fama. Siempre fue favorito cada vez que subió al ring, con excepción de su enfrentamiento con Sergio “Maravilla” Martínez, a quien con un guiño del CMB había despojado del campeonato mediano que perdió en el ring con el argentino. En su historia de fortunas se incluye que logró una caída sobre su oponente en aquel duelo y esa circunstancia, que no puso en duda el fallo adverso en las tarjetas, le sirve para ser blandido como atenuante.

Esa derrota desató las reseñadas desprolijidades en el peso y la sanción por consumo de marihuana, pero así y todo hoy está de cara a una contienda que le va a reportar unos seis millones de dólares garantizados y, en caso de que se llegue al millón de suscripciones de PPV, unos potenciales seis más para un total de 12.000.000 dólares.

Como se hace cada vez más habitual en los últimos tiempos del boxeo, la montaña rusa de los pesos genera peleas en que las categorías definidas mediante el reglamento parecen ser un detalle. Hoy por hoy las grandes peleas se definen por límites que definen las partes… o en rigor de verdad por la parte que tiene más peso de negociación. Ya lo había hecho el año pasado “Canelo” al pactar 155 libras (una por encima del límite de superwelter) en lo que finalmente fue una ejecución pública ante Amir Khan, que peleó por primera vez en su carrera en mediano sin experimentar siquiera el peso superwelter.

Ahora el tapatío tiene margen para subir nada menos que 9.5 libras en relación a su última pelea, en lo que significaría su primera contienda en peso supermediano. Por su parte, Chávez Jr. se exprimirá unas 3.5 libras para dar su peso más bajo en los últimos cuatro años y medio.

Visto así suena un poco forzado el choque. Pero lo cierto es que el bombazo mediático (y el irresistible magnetismo financiero) deja todas esas disquisiciones técnicas de lado y promete un lleno absoluto en la arena T-Mobile Arena de Las Vegas (20 mil espectadores de capacidad)para el que la promoción llama “el choque más grande entre mexicanos de todos los tiempos”.

Las cuestiones económicas quizás avalen tal afirmación, pero las deportivas, ancladas en cuan competitivo puede ser Chávez Jr. ante su dilema de preparación y si entrenará para ganar la pelea o superar la báscula, son las que ponen en tela de juicio el enunciado.

Por lo pronto se estima que en febrero “Canelo” viajará a San Diego, donde habitualmente monta su campo de entrenamiento junto a su entrenador José “Chepo” Reynoso. Por su parte, Chávez Jr. hará lo propio en la altura del Centro Ceremonial Otomí en México. Pero, y quizás como no podía ser de otra forma, aún no tiene definido si en su esquina tendrá a Robert García o Freddie Roach. Simplemente un detalle más de una pelea que hasta hace poco nadie pedía pero que ahora todos queremos ver.


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