El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su esposa, Melania, pusieron este viernes el broche de oro a su fiesta de investidura al ritmo de la canción "My Way", de Frank Sinatra en un baile íntimo, con guiños de complicidad y que sirvió para celebrar un triunfo por el que nadie apostaba.

Melania se convirtió en el centro de todas las miradas con un vestido de color blanco sin hombros, diseñado por ella misma y Hervé Pierre, el exdirector creativo de Carolina Herrera.

El vestido sorprendió con una delgada cinta roja de falla en la cintura y con una atrevida hendidura que dejaba ver las piernas de la nueva primera dama, unos detalles que, como es tradición, pasarán a ser contemplados como piezas de museo en los Archivos Nacionales de EEUU, junto a las joyas y los zapatos.

Contra los medios

En el siguiente baile, en el mismo Centro de Convenciones, Trump fue más allá de los tradicionales saludos y preguntó directamente a la multitud sobre si debía mantener su cuenta de Twitter, red social que usa con ímpetu para lanzar mensajes sin el filtro de los medios y que ya ha causado varios incidentes.

"Es una forma de pasarme por alto a los deshonestos medios de comunicación, ¿verdad?", añadió Trump, quien también criticó a la prensa por ser "dura" con él en el último baile oficial dedicado a las Fuerzas Armadas y celebrado en el museo de arquitectura de Washington.

Agradecimiento

Como nuevo comandante en jefe, Trump se volcó en ese último baile y conectó en directo vía satélite con un contingente de tropas estadounidenses desplegado en la base aérea de Bagram (Afganistán), soldados a los que agradeció frente al público sus sacrificios y su lucha diaria.

"Vosotros sois gente especial. Sois gente genial. Os voy a guardar las espaldas. Vamos a hacer grandes cosas por nuestro país", aseguró Trump. 

"Gracias a todos por su servicio. Me siento honrada de ser su primera dama, vamos a luchar, vamos a ganar, vamos a hacer de Estados Unidos grande de nuevo", destacó.

Al final del último de los bailes, Trump y su vicepresidente, Mike Pence, cortaron una tarta gigante con el rojo y azul de la bandera estadounidense, una imagen que puso la guinda a un largo día de festividades que dio inicio al mandato del millonario y a una nueva era, la "era Trump". 

 

Associated Press
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