Mariano Rajoy nunca ha querido entrar al trapo y contestar a José María Aznar cada vez que ha criticado su forma de gobernar. Sea al frente de La Moncloa o de Génova, en forma de bronca o de sermón, el expresidente del Gobierno ha seguido dando lecciones a su sucesor. Rajoy ha decidido darle la espalda y evidenciarlo. El momento más tenso se produjo el martes pasado durante su intervención en el Foro ABC.

Ante siete ministros y la plana mayor del mundo financiero, la intervención del presidente en el Casino de Madrid dio lugar a uno de los momentos más tensos en opinión de los asistentes.

"Tengo muchas preguntas que se refieren a lo dicho por una sola persona, ¿lo adivina?", preguntó el periodista responsable de trasladarle las preguntas de la prensa. "¿Qué? No", respondió Rajoy. Informado por Ángel Expósito de que esa sola persona era Aznar, intentó que reaccionara a su diagnóstico de que España se está desvertebrando en todos los sentidos ante la inacción del Gobierno. "Gracias por no insistir", se adelantó el jefe del Ejecutivo.

Las protestas del moderador, que recordó que todavía no había empezado a hacerlo y que era capaz de formularle muchas más, no sirvieron de nada. Rajoy se quedó callado ante el desconcierto del público. "Gracias por no insistir", repitió de nuevo, dejando claro que no tenía "ningún sentido" acudir a un foro para dar sus opiniones y acabar comentando "las de los demás". 

Desde que el expresidente dio el portazo definitivo y renunció a la presidencia de honor del partido, el divorcio entre el think tank de Aznar y el PP se hizo definitivo. Si a la presentación de esa nueva FAES, Génova todavía envió como representación a dos de los vicesecretarios, Andrea Levy y Javier Maroto; en las jornadas que Aznar inauguró el lunes no había nadie que no fuera aznarista.

La diferencia entre ambos actos estaba clara. El primero fue presentar una nueva etapa de FAES. El segundo congregó en una misma sala a gran parte de los caídos en cuanto al favor de Rajoy. Solo la entrada de Esperanza Aguirre junto a Íñigo Henríquez de Luna ya provocó un aplauso. Cuando un minuto después hicieron su aparición juntos Aznar, Jaime Mayor Oreja y María San Gil, los aplausos arreciaron. Cuando Aznar acabó su discurso de corte apocalíptico, todos los asistentes le ovacionaron puestos en pie.

Las jornadas organizadas por la fundación Valores y Sociedad de Mayor Oreja y la Fundación Cisneros y que avaló FAES al inaugurarlas suponen una enmienda a la totalidad a la política de Rajoy. El ciclo de conferencias abordará "el fortalecimiento del coraje cívico en la defensa de España" y contará con José Antonio Ortega Lara, el funcionario de prisiones secuestrado por ETA y miembro de VOX.

"El fortalecimiento de la Nación", la segunda conferencia, contará con Aguirre en el papel de presentadora. "El fortalecimiento de la verdad: las mentiras del nacionalismo" reunirá a Mayor Oreja con Jon Juaristi en su denuncia de la que es la "profunda ignorancia de nuestra historia la que facilita la mentira y la leyenda negra".

La plana mayor de la prensa conservadora ilustrará el fortalecimiento de la conciencia en otra de las conferencias, en las que disertarán sobre cómo informar para ayudar a la causa. Bieito Rubido (ABC), Federico Jiménez Losantos (Libertad Digital), Paco Marhuenda (La Razón) y Carlos Herrera (COPE) serán moderados por Isabel San Sebastián. La clausura correrá a cargo de otro periodista, Hermann Tertsch, que moderará la mesa redonda final en la que participará Mayor Oreja.

El silencio completo de Rajoy no llega a sus subordinados en el Gobierno y el partido, que se aferran a la consigna interna de que Aznar "tiene derecho a opinar", pero sin respaldar sus afirmaciones. 


Associated Press
BBC Mundo
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