Fin del debate. Tom Brady acabó con los Atlanta Falcons, y de paso con el debate sobre su lugar en la historia con una furiosa remontada hacia su quinto título de la NFL.

Por una vez en los Super Bowls, los Patriots estuvieron del lado correcto del milagro para borrar una desventaja de 28-3 en el tercer cuarto, la mayor en la historia. No hubiera sido posible sin las manos de Julian Edelman, quien mantuvo viva la ofensiva del empate con una recepción imposible, al arrebatarle al césped un ovoide que mantuvo el ímpetu en favor de New England.

Brady fue el de siempre, solo que en su mejor versión. Completó 43 de 62 para 466 y dos touchdowns. Más importante aún, logró seis conversiones en nueve intentos para 88 yardas, ningunas más importantes que las 26 que Julian Edelman le arrebató al césped para mantener la serie viva.

En el tiempo extra, el primero en la historia del Super Bowl, estuvo incluso mejor. Cinco pases completos consecutivos, para devorar 60 yardas y dejar todo para que James White anotara su segundo de la noche, en carrera de dos yardas que puso el NRG Stadium en erupción.

El crédito es de Brady, pero necesitó ayuda. Y Atlanta, siempre Atlanta, estuvo más que contento en brindarla. Arriba 28-3, el mejor ataque de la liga se volvió inoperante, pasivo y simplemente dejó de mover las cadenas. El sentido de urgencia, ausente.

Cuando quisieron apretar el botón del pánico, simplemente no funcionó. Con la pizarra 28-20, Matt Ryan conectó con Devonta Freeman para un pase de 39 yardas que silenció de inmediato los gritos de “Defense, defense”, que ensordecían a los 70.807 asistentes a la casa de los Texans.

Julio Jones parecía clavar la daga en cualquier aspiración de los Patriots con una espectacular recepción por la lateral derecha, la punta de los pies besando el verde. Balón en la yarda 22 con 4:47 por jugar. Y entonces, Harakiri. La carrera más predecible de la historia. Una captura de Trey Flowers y un castigo. Adiós gol de campo, adiós control de juego, hola Tom Brady. Que mal negocio.

Los Patriots son cinco veces campeones del mundo. Por Bill Belichick, quien mantuvo el control, siempre el general de un ejército de robots. New England no duerme esta noche por Tom Brady, quien se encumbró como el máximo quarterback en juegos grandes con una remontada para el recuerdo. Boston celebra por una defensiva que fue la mejor de campaña regular y fue borrada durante la primera media hora. Pero que solo necesitó una jugada para meter a los Patriots en el juego.

Con la pizarra 28-12 y 8:31 en el reloj, Dont’a Hightower realizó un disparo retardado que alcanzó el objetivo: Ryan. Balón en el suelo, balón en manos de Alan Branch. Balón en la yarda 25 de Atlanta. Cinco jugadas después, Brady y Danny Amendola hacían del Super Bowl 51 un juego con promesa de drama al encontrarse en conexión anotadora de seis yardas.

El aire volvía a Nueva Inglaterra, luego de que una inspiradora actuación defensiva de los Falcons desinflara espíritu y marcador de los Patriots.

Deion Jones forzó un fumble de LeGarrette Blount y Freeman lo convirtió cinco jugadas después en los primeros puntos del partido. Ryan (17 de 23 para 284 yds) lanzó el primero de dos pases de touchdown al encontrar a Austin Hooper en una bella conexión de 19 yardas que duplicó el margen con 8:55 por jugar en la primera mitad.

Pero Atlanta, que llegó a gozar de ventaja de 21-0 con la devolución de intercepción de 82 yardas de Robert Alford, no pudo mantener el nivel de concentración, el enfoque y la energía y sucumbió, como tantas veces en la historia deportiva de esa ciudad.


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