Aprovechando el viento que sopla a velocidades de hasta 230 kilómetros por hora, Kyra gira y piruetea alrededor de la arena, una pequeña y borrosa mancha blanca en un túnel de viento gigante.

La adolescente de Singapur hace que todo parezca fácil, pero en realidad su rutina aérea requiere de mucho trabajo.

"Para este deporte tienes que utilizar todos tus músculos. Incluso músculos que no sabías que tenías empiezan a doler. Hasta las muñecas duelen", le dice a la BBC.

La entrevista se hace vía telefónica desde Empuriabrava, España, donde cerca de 200 atletas se reunieron recientemente para los Wind Games, una de las competiciones de skydiving bajo techo más importantes del planeta.

Y Kyra no fue solamente una de las pocas mujeres que participaron en el evento: también estaba entre los más jóvenes de la contienda.

Antes de los juegos de Empuriabrava la joven de 14 años nunca se había enfrentado a adultos en una competencia de alto nivel.

Pero, en Cataluña, Kyra los derrotó a todos fácilmente, quedándose con la medalla de oro en la categoría de velocidad individual, en la que una rutina debe ser completada en el menor tiempo posible.

Y también se llevó el oro en estilo libre, donde lo que se califica es la dificultad y la coreografía de los movimientos.

Pero, para la singapurense, el ser más pequeña y liviana que sus adversarios no representa ninguna ventaja.

Es más, según ella, eso sólo hace las cosas más difíciles.

"Mucha gente piensa que si eres más liviano, eres más rápido, pero yo no lo creo, pues cuando eres más pequeño tienes menos superficie para aprovechar el viento", explica.

"Mientras que si eres más grande, puedes empujar más viento y así tener más fuerza".

"Se me olvida que estoy volando"

Kyra, quien también consiguió la medalla de oro en la categoría de estilo libre junio de la Copa Mundial de Skydiving Bajo Techo celebrada en Polonia en octubre del año pasado, llegó al deporte por accidente.

Cuando tenía nueve años, su madre fue contratada para producir comerciales para iFly en Singapur. Y la empresa, especializada en instalaciones para skydiving, quería que hubieran niños en sus comerciales.

"Mi mamá me pidió que lo intentara y yo dije que sí. Quería volar de verdad. Y fue súper emocionante", recuerda la joven.

"La primera vez que salté estaba nerviosa. Pero ahora cuando voy, hasta se me olvida que estoy volando. El viento es tan fuerte que a veces, cuando vuelo, se siente como si algo me estuviera deteniendo en lugar de hacerme flotar", cuenta.

Trabajo duro

Kyra practica tres veces a la semana después de clases y con más frecuencia en temporada de competencias.

Cada sesión de entrenamiento tarda horas. Pero volar puede ser agotador, así que ella sólo puede hacerlo por períodos de tres minutos antes de tomar un descanso.

La joven atleta también hace largas sesiones de estiramiento para mejorar su flexibilidad.

Y como, a diferencia de muchas de sus competidoras, Kyra no acostumbraba practicar gimnasia o danza, ella trata de compensarlo de otra forma.

"Las competidoras mujeres por lo general tienen un estilo muy elegante y son muy flexibles. Así que yo trato de incorporar en mi rutina los movimientos más agresivos y poderosos típicos de los hombres, que son muy técnicos y veloces", le dice a la BBC.

El skydiving bajo techo es un deporte bastante joven, pero Kyra cree que es una pasión que la acompañará toda la vida y espera poder dedicarse al mismo profesionalmente.

"Cuando era pequeña acostumbraba dibujarme volando sobre Singapur y hasta soñaba con ser una astronauta, para poder flotar en gravedad cero", cuenta.

"Los humanos no estamos hechos para volar, pero ese siempre fue mi sueño. Y ahora puedo volar en un túnel, por lo que me alegra haber descubierto este deporte".


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