Zak Brown parece empeñado en amargarle la pretemporada a más de uno. A poco más de dos semanas para que empiecen a rodar los monoplazas en Montmeló, el nuevo director ejecutivo de McLaren mantiene el tono pesimista de sus declaraciones y, a modo de advertencia (o seguro de vida), insiste en que el equipo de Fernando Alonso no tiene motivos para la esperanza esta temporada.

Si hace tres días auguró que McLaren no iba a ganar carreras en 2017, ahora ha lanzado otro jarro de agua fría a sus pilotos recordándoles que no sirve de nada luchar entre ellos si lo máximo a lo que pueden aspirar es a ser octavos o novenos. Aunque sea un enorme ejercicio de realismo (hiperrealista), parece exagerado viniendo de la persona que debe dar un impulso a la escudería británica en todos los sentidos.

Lejos de animar a sus pilotos, el jefe de Alonso y Stoffel Vandoorne espera que el español y el belga no malgasten energías luchando entre ellos si, un año más, apenas podrán aspirar en entrar en la Q3 y acabar entre los 10 primeros. "Se llevan muy bien. Los dos están centrados en sus propias carreras. Creo que trabajarán bien juntos para que el equipo avance. Sabemos que los compañeros se quieren ganar el uno al otro, pero no creo que se alegren mucho por ganar a su compañero si están octavos o novenos", dijo el sustituto de Ron Dennis.

Brown espera que sus pilotos renuncien a competir entre ellos y pongan todo su esfuerzo en colocar a McLaren lo más arriba posible, aunque admite que el objetivo de Vandoorne será presionar a Fernando para intentar ganarle. "Pienso que su primera intención es llegar a la parte delantera de la parrilla y entonces preocuparse por su compañero. Stoffel es un chico de 24 años muy maduro. No tengo ninguna duda de que presionará a Fernando, pero creo que será una relación muy sana y será bueno para el equipo", sostiene.

El estadounidense reconoce que la rivalidad entre compañeros es algo intrínseco a la Fórmula 1 y es consciente de que siempre ha sido así en cualquier equipo, pero recalca que lo más importante es que sea una batalla sana. La forma de gestionar la convivencia dentro del equipo, si los resultados no mejoran este año, será un reto para él. "La mayoría de compañeros se enfrentan en las carreras, ya sea Senna-Prost, Hamilton-Rosberg... A veces es difícil, pero tengo ganas de ver cómo compiten nuestros pilotos. Espero gestionar una rivalidad interna que sin duda vamos a tener. Intentaremos mantenerlo saludable", insiste el director de McLaren.

Alonso no pierde la esperanza

El pesimismo de Brown contrasta con el moderado optimismo de Alonso, quien en las últimas horas se ha mostrado en desacuerdo con las palabras del estadounidense. El español siempre ha dado muestras de no rendirse nunca y, en una charla con sus seguidores en las redes sociales, puso en duda los pronósticos nada halagüeños del máximo responsable de McLaren. "¿Cero victorias? Hay que ser prudentes. He leído lo que ha dicho Zak, que este año será difícil ganar. Bueno... ¿quién sabe? Yo me mantengo positivo, me estoy preparando como nunca y voy a ir a por todas y quién sabe qué pasará realmente, yo voy a por todas", decía el español con resignación.

En marzo arranca una temporada con importantes novedades técnicas por el profundo cambio de reglamentación y esto siempre es una incógnita para todos los equipos. Es obvio que Mercedes y, en menor medida, Red Bull y Ferrari, parten con cierta ventaja porque ya eran los tres mejores equipos en 2016. Pero los cambios son una oportunidad para todas las escuderías y, después de la evidente evolución de la temporada pasada, 2017 es un año de presumible mejora para McLaren Honda. El equipo de Alonso acabó 2016 luchando con Williams y Force India, por lo que se espera que este año pueda estar entre los cuatro mejores equipos y luchando con Ferrari por el tercer puesto. Pero de las palabras de Brown se desprende que McLaren pueda seguir siendo el cuarto o quinto equipo, detrás incluso de Williams o Force India.


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