Una vez más, los Timberwolves cayeron en el legendario Garden. El equipo de Minnesota perdió esta madrugada ante los Celtics (117-104) y ya suma once viajes a Boston con saldo negativo. Una larga y maldita tradición que en esta ocasión tiene nombre propio en la figura de Isaiah Thomas.

El pequeño base fue el líder anotador de los suyos por 32º encuentro consecutivo con 27 puntos y asciende a la élite, al convertirse en el tercer jugador de la NBA en liderar con tanta regularidad a los suyos. Solo Michael Jordan, en dos ocasiones, y Kobe Bryant lo adelantan. His Airness encabezó durante 66 (1987-88) y 41 (1986-87) duelos seguidos, mientras que The Black Mamba lo hizo en 34 (2005-06). El céltico está a un paso de alcanzar a la leyenda de los Lakers. No es difícil prever que lo hará. Es el inicio y fin de unos Celtics que ya adelantan a los Wizards en un partido y media en la batalla por el segundo puesto del Oeste. Los Cavaliers, primeros, están dos por encima.

En el lado opuesto, los Wolves ven como sus opciones de Playoffs se alejan. La orilla se ve cada vez más pequeña desde la undécima posición a cuatro partidos de Denver Nuggets. "Cada partido nos estaba acercando y acercando cada vez más, pero hoy dimos un paso atrás", comentó un Ricky Rubio para el que los elogios por cómo está jugando esta fase de la temporada se están quedan cortos. El internacional español fue el máximo anotador de los suyos con 23 puntos. Sí, aunque parezca imposible teniendo junto a él a dos animales ofensivos como Karl-Anthony Towns (17) y Andrew Wiggins (21). Fue su mejor marca de la temporada, la cuarta de su carrera y por tercer encuentro consecutivo sobrepasa los 20. No está mal para un jugador que hacía casi un año que no alcanzaba esos guarismos.

El base conquistó esa cota con una buen tino desde la media y larga distancia: cinco aciertos de cuatro-cinco metros y tres triples de cinco intentos para un total de 8/14 en lanzamientos de campo. Además, 100% desde la personal (4/4). Nada de bandejas. Lo que da la confianza que no lo quite el hombre. Su aportación no es solo a nivel estadístico. Es el general de estos lobeznos que tratan de alcanzar una meta casi imposible en forma de postemporada. Durante su dirección en el primer cuarto, los Wolves superaron el difícil entramado defensivo puesto en marcha por Brad Stevens. Es un clásico. Marca de la casa que entre Towns y él lograron descifrar para llegar dos arriba al finalizar el primer cuarto (30-32). Una distancia que se mantuvo invariable al llegar al descanso (58-60) con un Bjelica y Muhammad bastante acertados. Los Celtics, mientras devolvían la pelota con Avery Bradley y Al Horford. 

Pero llegó la mitad del tercer cuarto, con Boston uno arriba (72-71), cuando a Rubio le cargaron la cuarta personal. Al banquillo en el minuto cinco y vuelta en el ocho del último periodo, y el balance habla por sí solo: 21-10 (93-81). Fin de la partida. Los Celtics ya estaban 12 arriba y los Wolves no encontraron más armas para responder a unas acometidas verdes que llegaron a situarles 19 arriba con un triple de Thomas (105-86). "Si miras arriba y saltas los escalones, te caes. No quiero eso, quiero que el equipo entienda dónde estamos y lo que significa ganar cada partido", reflexionó Thibodeau, entrenador de los Wolves, al acabar un partido que no solo deja una derrota, sino también a Bjelica y Lance Stephenson lesionados, pero a un gran Ricky Rubio. Es bueno recordarlo.


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