Una sanción sin precedentes podría dejar a uno de los grandes sin su última opción de ganar un Mundial y convertirse, al menos en cuanto a títulos conquistados, en el mejor de todos los tiempos. Argentina está en una encrucijada mundial y Leo Messi no está para acudir al rescate. Cuatro partidos quedan para que la fase de clasificación para Rusia 2018 concluya y sólo en el último, frente a Ecuador, podrá estar el argentino, que depende de sus compañeros para que su último sueño mundialista no se desvanezca de modo inverosímil.

El pánico a las alturas bolivianas de Edgardo Bauza terminó con Argentina sobre la lona por incomparecencia. El vértigo por los 3.600 metros de La Paz y la ausencia de su crack terminó condicionando en exceso a un equipo repleto de estrellas, para minimizarlo hasta el punto hacer de Bolivia una nueva Brasil del 70. Incapaces de asociarse para crear peligro sobre la portería rival de forma coordinada, Argentina cayó estrepitosamente y dio el primer paso para que sus esperanzas de Mundial se vayan por el sumidero.

Al lastre psicológico de no tener a Messi en los tres siguientes partidos, se le suma el pobre fútbol que propone Bauza y la falta de líderes del vestuario

 

Cuatro encuentros quedan para la conclusión de esta super Copa América que es la fase de clasificación. Al lastre psicológico de no tener a Messi en los tres siguientes partidos, se le suma el pobre fútbol que propone Bauza y la falta de líderes en un vestuario rendido a las bondades del rosarino desde hace una década.

Sólo hay que ver los números para entender que la influencia de Messi es profundamente positiva en este bloque. Al contrario, la efectividad de la albiceleste se resiente cuando no juega su capitán. De los 13 partidos que disputó hasta ahora Argentina, Messi estuvo en seis de ellos con un balance de cinco victorias y sólo una derrota. En su ausencia ganó sólo uno de siete, con cuatro empates y dos derrotas. O lo que es lo mismo, con el azulgrana Argentina suma el 83% de los puntos, sin él tan solo el 33%.

 

Con 22 puntos, Argentina es quinta clasificada, puesto que le permitiría ir a la repesca contra el campeón de Oceanía, que previsiblemente saldrá de entre Nueva Zelanda y Tahití. Este sería un mal menor, pues ya podría contar con Messi para ese duelo. Hasta entonces, Argentina afronta una travesía del desierto en la que tendrá que jugar en el estadio Centenario de Montevideo ante Uruguay a finales de agosto y recibir en el Monumental a Venezuela a principios de septiembre. Ya en octubre recibirá a Perú, cuatro días antes de que Messi pueda disputar el último encuentro de la fase de clasificación en lo que podría ser una dramática final ante Ecuador en Quito.

A falta de conocer si la FIFA rebaja la sanción de cuatro partidos interpuesta este pasado martes, el futuro de la albiceleste se presenta más incierto de que nunca. Después de una renuncia temporal, Messi podría tener un nuevo desengaño con la selección de su país, aunque esta vez sería, con más lamento que nunca, el último.

Messi podría tener un nuevo desengaño con la selección de su país, aunque esta vez sería, con más lamento que nunca, el último


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