Cuando Ferran Adrià tiene hambre, la solución es fácil, la tiene al alcance de su mano y de sus fogones. Cuando el Barça tiene hambre, de títulos en su caso, la cosa no es mucho más complicada, porque en lugar de sartenes utiliza la pelota como nadie más es capaz de hacer y el resultado es un fútbol tan admirable como divertido y letal para cualquiera. Y parece que los azulgranas quieren hacer algo grande esta temporada, grande de verdad, a tenor de la crudeza con la que despellejó al Sevilla en el Camp Nou, con un primer tiempo para los anales.

Hace un año, la temporada empezó a torcerse para el Barcelona justo después del último parón de selecciones. Cayó en Europa ante el Atlético y vio cómo su ventaja en la Liga se reducía hasta la mínima expresión Pero el conjunto azulgrana parece haber aprendido de los errores, porque esta vez enfila el tramo final de curso al volante de la Yamaha de Viñales. Extraordinario el momento de forma que parecen atravesar los de Luis Enrique, en especial, su imparable tridente, la fórmula mágica que conduce a la gloria.

Con los futbolistas del Barça tan enchufados, el 3-4-3 resulta letal ante cualquier rival

 

No queda claro si el Barça desdibujó al Sevilla o el equipo de Sampaolillegó al Camp Nou desdibujado de serie, pero la superioridad de los azulgranas fue aplastante desde el pitido inicial. Un inicio de partido que fue un aviso de lo que iba a venir más adelante, largas rectas para unos y muchas curvas para los otros.

El Barça bordó el fútbol total en esos primeros minutos, con una presión asfixiante cada vez que perdía el balón y una circulación tan fluida como el tráfico en la Diagonal a las tres de la madrugada. El Sevilla vivía encerrado en su área como sardinas en una lata y, de nuevo, no queda del todo claro si fue culpa de Sampaoli y su planteamiento o de un Barça imponente, que recordó durante todo el primer tiempo al que se vio ante el PSG.

Recuperó de nuevo Luis Enrique el 3-4-3 y el compromiso de sus futbolistas hizo el resto, enchufados como si les fuera la vida en cada pelota dividida, en cada pérdida, en cada segundo de partido. El Sevilla apenas salió de la cueva, pero pudo cambiar el signo del partido en una acción de N’Zonzi, tras un error de Mascherano. Ter Stegen volvió a salvar la papeleta y ya van una cuantas veces, al más puro estilo Víctor Valdés.

Los tres goles que logró el Barça ante el PSG en apenas ocho minutos ya forman parte de la historia del fútbol. Seguramente, los tres que marcó ante el Sevilla en el mismo lapso de tiempo quedarán pronto en el olvido, pero los cimientos del Camp Nou también los notaron. Fue una exhibición coral, liderada por un tridente de dulce, en cuya mirilla empieza ya asomar con fuerza la Juventus.

Ante el Sevilla, el marcador lo abrió Luis Suárez, convirtiendo deshechos en arte. Inventándose una chilena tras un rebote y marcando con un escorzo que merece un marco y una mesa en el que lucirlo. No se había recuperado nadie del golpe cuando Messi anotaba el segundo, tras un contragolpe conducido por Rakitic y que también pasó por las notas de Neymar y Suárez. Una maravilla que hasta el de Arriba celebró con lágrimas.

Los tres mosqueteros no tenían piedad. Querían más. Seguían corriendo, porfiando cada balón bajo el diluvio. Se les vio frescos y enchufados, la mejor señal para que el Barça sueñe con despedir a Luis Enrique por la puerta grande, como merece. Messi anotaba el tercero con una bonita volea, tras un inexplicable rechace de Pareja. No existía el Sevilla, que parece haber caído en depresión de golpe, sin explicación alguna. La estrella de Sampaoli se apaga por momentos.

El Barça había hecho los deberes bien rápido, como marcan los cánones, y se frenó en su ímpetu en un alarde de sangre fría. El calendario no perdona y cada gota de sudor menos que gaste puede acabar resultando decisiva. Pero ni así creció el Sevilla, apagado como una rosa sin pétalos. Pisó más el área azulgrana, se lo facilitó el Barça, pero fue incapaz de mostrar ambición alguna para lavar un poco su imagen. Equipo muy triste el hispalense, aspirante a todo hace apenas unas semanas, aunque parezca ahora cosa del siglo pasado.

No hubo mucho más que gozar en el Camp Nou, ni para unos ni para otros, más allá de los minutos que siguió sumando Aleñá, una de las perlas de la cantera azulgrana. El Barça ha pisado el acelerador en el momento preciso y llega embalado a la última recta. Si el motor no le falla, la bandera a cuadros le espera. Incluso en la Liga.

Ficha técnica

FC Barcelona, 3 - Sevilla, 0

 

Barcelona: Ter Stegen; Mascherano, Piqué (Digne, min.78), Umtiti; Busquets, Iniesta, Rakitic (Aleñá, min.80), Sergi Roberto; Neymar, Messi y Luis Suárez (Alcácer, min.65).

Sevilla: Sergio Rico; Mariano, Nico Pareja, Lenglet, Escudero; N’Zonzi, Iborra (Jovetic, min.75); Nasri (Kranevitter, min.46), Vitolo, Mercado (Sarabia, min.46); y Correa.

Gol: 1-0, min.25: Suárez. 2-0, min.28: Messi. 3-0, min.33: Messi.

Árbitro Carlos Clos Gómez, del comité aragonés. Mostró cartulina amarilla a Piqué (min.15), Iborra (min.38), Busquets (min.70), Rakitic (min.78) y Aleña (min.84). Expulsó a Vitolo (min.58 y min.90).

Incidencias: partido correspondiente a la trigésima jornada de LaLiga Santander, disputado en el Camp Nou ante 85.511 espectadores, según datos ofrecidos por el FC Barcelona.

Se guardó un minuto de silencio en memoria del expresidente Agustí Montal y el exvicepresidente Jaume Llauradó, fallecidos en los últimos días. También fue homenajeado el exbarcelonista Ángel Oliveros, que también fue jugador del Sevilla, y que falleció el pasado fin de semana.


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