Leo Messi ejerció de líder para que el Barça se lamiera las heridas de Turín y lograra una valiosa a la vez que sufrida victoria contra una gran Real Sociedad (3-2). Dos goles del argentino y otro de Paco Alcácer sirvieron para neutralizar los tantos donostiarras, que llegaron en los últimos minutos de la primera parte y que volvieron a dejar en evidencia a la defensa azulgrana.

El Barça hizo aguas atrás durante todo el encuentro, por lo que fue esencial que Messi se pusiera el mono de aguador para transportar toda esa cantidad de agua de su área a la rival. Sólo la falta de concreción de las ocasiones por parte de los de Eusebio les privó de un premio mayor en el Camp Nou.

La lectura positiva que puede hacer el conjunto azulgrana es que tiró adelante un partido contra un rival siempre complicado en uno de los momentos más difíciles de la temporada. Messi sostuvo a un equipo que no sólo se mostró frágil a nivel futbolístico -sobre todo en el segundo tiempo-, sino también mental. Sus excelentes primeros cuarenta y cinco minutos sirvieron al Barça para tomar aire tras la debacle contra la Juventus.

2 goles antes del descanso

El Barça transmitió muy malas sensaciones en defensa y sufrió en cada acercamiento de la Real Sociedad

Para este encuentro liguero, el Barça recuperó su clásico 4-3-3, lo que permitió ver a Jordi Alba de nuevo en el once. Del equipo titular volvió a quedarse fuera Andrés Iniesta, prácticamente inédito esta temporada en Liga -sólo 8 partidos como titular- aunque recuperaba a Busquets. Luis Enrique insistió con André Gomes, otra vez desorientado sobre el césped. También entró otro los fichajes cuestionados esta temporada como es Paco Alcácer para sustituir al sancionado Neymar, aunque en su caso el delantero español, con confianza, estuvo a un buen nivel. Sin duda, el de Torrent atraviesa su mejor momento como azulgrana.

El dominio inicial era del Barça, pero las ocasiones caían todas del lado de la Real Sociedad, un equipo de buen ver y que siempre suele crearle muchos problemas a los azulgranas. No fue una excepción anoche, pues Ter Stegen tuvo que emplearse a fondo en numerosas ocasiones, la mayoría con la firma de Oyarzabal. El canterano txuri-urdin demostró su talento y fue incordio constante, sobre todo en la primera parte.

 

La Real transmitía sensación de peligro cada vez que se acercaba en los primeros compases. El Barça se disfrazaba de funambulista al jugar con la zaga tan adelantada, pues cada recuperación de balón de la Real para armar la contra era un problema serio. Una situación que nivelaba en ataque, generando situaciones provechosas gracias a la incursión de los laterales, que ganaban de manera reiterada la espalda de los blanquiazules. Como era obvio, Messi gozó de esa situación.

El argentino, que estuvo sublime en la primera parte, fue el encargado de abrir la lata ante una afición que respondió positivamente, animando al equipo pese a la delicada situación que atraviesa. La jugada empezó tras una recuperación de Alcácer, que prosiguió con un caño. Tras combinar con Luis Suárez, el balón terminó a los pies de Messi en la frontal del área. Con tiempo para armar el dispara, el ‘10’ no perdona. Fusiló a Rulli con un disparo seco cruzado. Golazo.

Gol incluido

Alcácer jugó en la posición de Neymar y realizó un buen partido

El propio Messi pondría tierra de por medio con el segundo en su cuenta particular tras aprovechar un rechace de Rulli a disparo de Suárez. El Barça parecía recuperar sensaciones y cargarse de moral, pero en los últimos minutos del primer tiempo la defensa volvió a quedar en evidencia. En cuatro minutos locos la Real marcó dos goles, dejando retratados a los hombres de atrás, que sufrieron demasiado durante todo el encuentro. Umtiti se metió dentro un disparo de Oyarzabal, que maniobró con mucha facilidad dentro del área, y Xabi Prieto definió con clase de primeras un buen centro desde la izquierda. Sólo el tanto intercalado de Alcácer permitió al Barça irse con el marcador favorable al descanso.

En la segunda mitad, el dominio fue completamente de la Real Sociedad, tanto fue así que la posesión de balón fue de los blanquiazules. Sin embargo, el paso de los minutos le jugó en su contra. El Barça pareció dosificarse para el nuevo reto del próximo miércoles, pero jugó con fuego pese al agua que se colaba cada vez que le tocaba defender. Ante la Juventus tocará tomar más riesgos de los habituales, por lo que mucho tendrá que mejorar defensivamente. En Liga significa un triunfo valioso que le mantiene vivo antes de visitar al Bernabeu el fin de semana que viene. Habrá que ver con qué ánimos.


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