Tener un hijo es el sueño de muchas parejas. Sin embargo, quedar embarazada puede ser más difícil para algunas mujeres. Sorprendentemente, una técnica creada hace más de un siglo podría darle esperanza a quienes buscan concebir. ¡Conócela!

La clave: aceite de amapola

Un estudio liderado por el profesor Ben Mol, del Instituto de Investigación Robinson en la Universidad de Adelaide, Australia, investigó un tratamiento de infertilidad utilizado por primera vez hace 100 años: inyectar las trompas de Falopio con un aceite de semilla de amapola yodado, explica el portal Medical News Today.



La técnica, conocida como histerosalpingografía, se realizó por primera vez en 1917, como parte del procedimiento para “colorear” el útero y las trompas de Falopio de las mujeres que debían tomarse placas de rayos X.

Resultados sorprendentes

El proyecto comparó los beneficios del lavado de las trompas de Falopio con una solución a base de aceite, y una a base de agua, en 1,119 mujeres, detalla el portal EurekAlert! Los resultados son muy esperanzadores:

- Casi el 40% de las mujeres infértiles que usaron la solución de aceite lograron embarazos exitosos, dentro de los seis meses después del lavado.

- Lo mismo ocurrió con el 29% de las mujeres que usaron la solución de agua.

“Las tasas de embarazo exitoso fueron significativamente más altas en el grupo con aceite y después de un solo tratamiento. Este es un resultado importante para las mujeres cuya única otra alternativa sería la fertilización in vitro (FIV). Además, este procedimiento tiene solo una fracción del costo de una FIV”, señaló el profesor Mol.

El problema en cifras

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, en EEUU, 1 millón de mujeres casadas de entre 15 y 44 años no pueden quedar embarazadas después de 12 meses de intentarlo.

Aunque aún no se sabe exactamente por qué funciona la histerosalpingografía, se cree que puede tener que ver con que el aceite “expulsa” algunos residuos que impiden la fecundación, apunta EurekAlert!

“Por ahora, y teniendo en cuenta que la técnica se ha utilizado durante 100 años sin efectos secundarios, creemos que es un tratamiento viable para la infertilidad”, concluyó Mol.

 



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