Desbordando confianza, gracias a sus trofeos en Montecarlo, Barcelona y Madrid, y con el punto de descanso necesario, tras caer en Roma: Rafael Nadal no puede llegar mejor a Roland Garros, donde buscará la décima corona. Siete batallas a cinco sets le separan.

En el último mes, entre el 19 de abril y el 19 de mayo, Nadal jugó 18 partidos en tierra batida y ganó 17. Le paró los pies en los cuartos de Roma el austríaco Dominic Thiem, al que había ganado en las finales de Barcelona y Madrid.

Lejos de minarle la moral, su eliminación en la capital italiana le permitió un paréntesis antes de la gran cita de Roland Garros, que comienza el domingo.

"Hace mucho tiempo que no paso cuatro días seguidos en mi casa. Me vendrá bien seguro. Son muchas semanas bajo presión, Me apetece estar con mi familia y con mis amigos. Quiero desconectar, estar un poco a mi aire", declaró a la prensa tras caer en Roma.

- Familia, pesca y golf -

A continuación tomó un avión a Mallorca donde le esperaba la familia, la pesca y el golf, los ingredientes habituales del reposo del español.

Seis días después, este jueves, está previsto que Nadal pise por primera vez Roland Garros para unos compromisos publicitarios, en la víspera del sorteo del cuadro.

No encontrará el nombre de Roger Federer, su gran rival y verdugo esta temporada -le ganó en las finales de Australia y Miami-, que ha renunciado a la gira de tierra batida para preparar las siguientes citas en hierba y pista dura, una ausencia que ha dolido especialmente en la organización del torneo.

Nadal y Federer, los hombres que han escrito la historia del tenis en la última década, han resurgido en 2017. El suizo se adueñó de los primeros meses del año, incluyendo su triunfo en la final de Australia, en la que Nadal tuvo una rotura en el quinto set, para acabar perdiendo.

Tras su doblete estadounidense -Indian Wells y Miami-, Federer pasó a la retaguardia. Nadal tomó el testigo en el polvo de ladrillo europeo.

Mientras, los otros dos miembros del ´Big Four´, el número 1 mundial Andy Murray y el 2 Novak Djokovic, siguen irreconocibles.

El segundo, finalista en Roma, parece que ha dado pasos en la buena dirección. En París iniciará una prestigiosa alianza con el legendario André Agassi, por lo que afronta el torneo en una fase experimental.

Murray, por su parte, no se ha recuperado físicamente del enorme esfuerzo que hizo a finales de 2016 y que le sirvió para destronar a Djokovic. Caer en las primeras ronda se ha convertido en una dolorosa costumbre para el escocés.

- Abandono en 2016 -

Con sus enemigos habituales menos feroces que de costumbre, Nadal intentará borrar uno de los peores momentos de su carrera: Su abandono del año pasado antes de la tercera ronda debido a una lesión en la muñeca, cuando parecía en condiciones de reconquistar el trofeo que ganó por última vez en 2014.

Fue duro renunciar al reino donde ha construido su leyenda. Nueve veces campeón (entre 2005 y 2008 y entre 2010 y 2014), Nadal guarda una interminable lista de récords en París.

Solo ha perdido 2 partidos de 74, el primero ante el sueco Robin Soderling, en el que jugó mermado por una lesión de rodilla, y el segundo ante el mejor Djokovic en 2015. Nadie en la historia ha dominado un torneo de esta manera.

"Sé que llevo muchos meses trabajando bien y ahora llega el momento de hacer un último esfuerzo", avisa Nadal. El mito de la tierra está preparado para seguir escribiendo la leyenda.


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